"Piezas", racismo y opresión

En la octava sesión, Carles nos puso un documental hecho por los presos y presas de la prisión de Picassent dirigido por la Universidad de Valencia: “Piezas o una parte de mi ser”.  En él se muestran fragmentos de sus vidas, su condena, sus gustos, sus aficiones... Pero la verdadera finalidad del reportaje es ofrecerles un lugar de expresión en el que poder compartir sus opiniones, pensamientos y experiencias vitales.

Al finalizar el visionado del vídeo debatimos acerca del sistema penitenciario, haciendo hincapié en la importancia de éste tipo de actividades que, además de dar voz a aquellos colectivos más invisibilizados, hacen las veces de motor de cambio social promoviendo la reinserción a través de la reflexión personal.


Comenzamos las dinámicas grupales con “Pasa la energía 2.0” como ya es habitual, después pasamos a realizar "Caminando por niveles".

"Caminando por niveles”



Todos y todas caminábamos por la clase al nivel de velocidad que nos decía Carles. Los niveles podían ser del 1 al 9, siendo 1 el nivel más lento y 9 el más rápido. De forma aleatoria comenzaba a decir números (del 1 al 9) y todos y todas íbamos graduando nuestra velocidad. Después cambiaron algunas reglas de la dinámica: Seguíamos moviéndonos por niveles, pero en vez de ser Carles quien decidía a qué nivel nos movíamos, era un/una compañero/a quien marcaba el nuevo ritmo, sin hablar, solo caminando tratando de que todos/as le siguieran.

“El teatro del oprimido de la vida real”


Seguimos con las representaciones acerca de situaciones de opresión que hayamos vivido, ésta vez la escena representada era la que había vivido nuestro compañero Pedro. Siguiendo todos los ítems marcados, representamos cómo vivió Pedro, en primera persona, una situación de opresión mientras estaba de viaje con sus amigos en Hungría

Pedro y sus amigos estaban tomando unas copas tranquilamente en un bar de Budapest cuando, sin previo aviso, la policía los acusó de participar en una manifestación cercana y se los llevó a comisaría sin mediar palabra. Todos estaban indocumentados excepto Pedro, que era el único que tenía encima el pasaporte ese día. Sin posibilidad de comunicarse, sus amigos fueron privados de su libertad sin haber hecho nada que lo justificase.

Preguntamos a las actrices cómo se sentían y qué pensaban teniendo en cuenta el papel que estaban desarrollando en la imagen, dos compañeras (del público) representaron al ángel y al demonio de los policías y otra compañera (del público) ubicó a las actrices para eliminar la situación de opresión.

Finalmente, dialogamos en relación a la situación representada y llegamos a la conclusión de que la opresión por parte de las autoridades como persona inmigrante, es más común de lo que pensamos y que quizá, como ciudadanas y ciudadanos europeos no lo vivimos de igual manera que una persona de otra nacionalidad. Cuando estás en otro país y no entiendes la lengua, ni conoces las costumbres, te sientes sola y perdida, sobre todo cuando tu integridad se pone en tela de juicio por la cultura dominante con el respaldado de las autoridades.

Amparo Santiago, Desirée Santaya y Juliana Martínez

Comentarios

Entradas populares de este blog

1, 2, 3... Probando... Probando...

Teatro del oprimido

La cultura como elemento de compensación de la desigualdad